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Para que la mascarilla sea eficaz, debes elegirla bien y aplicarla de forma correcta
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Tratamiento pelo

Mascarillas capilares: las trampas que debes evitar

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A pesar de sus incontestables beneficios, muchos achacan a la mascarilla numerosos males, como el hecho de aportarle pesadez al cabello o de sobrecargar la fibra capilar. Te invitamos a que dejes atrás estas falsas ideas preconcebidas que se deben, en gran parte, a una mala utilización.

Cuando utilizas una mascarilla, debes evitar ciertos escollos para beneficiarte de todas sus propiedades.

No elegir una mascarilla capilar al azar

Mientras que al acondicionador sirve para desenredar el cabello, la mascarilla está pensada para tratar la fibra capilar en profundidad. Por lo tanto, debes elegir en función de tus necesidades, es decir, según la sequedad, la fragilidad y el grosor de tu melena. Así, por ejemplo, un producto muy rico en karité puede ser demasiado nutritivo para una fibra capilar muy fina pero, sin embargo, nutrirá de forma ideal el cabello estropeado y grueso.

No aclararse perfectamente el champú

Muy a menudo, el cabello apagado es aquel que no ha sido bien aclarado. Si, además, te aplicas una mascarilla por encima, estarás sobrecargando la textura y se perderán los beneficios de sus principios activos, que serán neutralizados por los del champú. Por eso, oblígate a realizar un aclarado perfecto hasta que no aparezca ninguna burbuja en el agua y seca tu melena con cuidado para evitar que el tratamiento se disuelva en el agua.

Nota: si el cabello se desliza entre los dedos significa que no lo has aclarado bien. Vuelve a empezar hasta que la fibra capilar se enganche.

Aplicar necesariamente una mascarilla después del champú

Aunque por norma general es más eficaz dejar actuar la mascarilla después del champú y, en especial, si tienes el cabello seco o debilitado, no es el caso del cabello fino. Este último no necesita estar mojado para absorber los principios activos y puede únicamente humedecerse con un spray. Con este gesto podrás ganar en ligereza tras el lavado.

Excederse con la dosis de producto

No necesitas aplicarte la mitad del tubo en la cabeza. Este gesto no multiplicará su eficacia, y te será mucho más difícil aclararte correctamente el cabello, por lo que se volverá pesado y apagado. ¡El colmo para alguien que busca brillo y ligereza! En función de la longitud y del grosor de tu melena, no deberías necesitar más de cuatro pequeñas dosis de producto como máximo.

Nota: si el cabello luce envuelto en una película blanquecina y cremosa, significa que has utilizado demasiado producto. Únicamente debe aparecer cubierto y algo resbaladizo.

Aplicar la mascarilla en todo el cabello

Si has elegido bien tu mascarilla, te habrás dado cuenta de que realiza una acción bien definida. Puede estar pensada para las puntas y medias puntas, por lo que únicamente deberás aplicarla en esta zona. También puede estar destinada para las raíces y el cuero cabelludo, en cuyo caso solamente debe aplicarse en este lugar.

Nota: si deseas tratar varios problemas a la vez, como puede ser el saneamiento del cuero cabelludo y la sequedad en las puntas, lo mejor es que alternes mascarillas específicas para estas problemáticas cada dos semanas. Si las utilizas conjuntamente, los principios activos pueden chocar entre sí.

Apostar por fórmulas exprés

Es cierto que es muy tentador dejar actuar una mascarilla solo entre 2 y 3 minutos. El efecto de suavidad inmediata que produce este tipo de productos se debe a las siliconas que contienen. Son ideales si los utilizas de forma puntual, pero este tipo de cuidados acaba aportándole pesadez a la fibra. Por lo tanto, es preferible que los utilices para salir del paso y que recurras a "auténticas" mascarillas que se ponen entre 20 y 30 minutos para sacarle el máximo partido a todos sus principios activos. Son los únicos productos verdaderamente capaces de reparar la fibra.

Nota: si tienes prisa, puedes utilizar el calor para acelerar la acción de la mascarilla. Tan solo basta con envolver tu melena en un film de celofán o en una toalla que hayas calentado previamente en el microondas. Eso sí, vigila que no esté demasiado caliente. Así, las escamas de queratina se abrirán y los principios activos penetrarán de una forma más rápida.

Dejar un poco de producto para que el cuidado perdure

Otra leyenda bastante anclada es el hecho de no aclararse bien la mascarilla para guardar todos sus principios activos. Sin embargo, ¡lo único que hará es atraer el polvo y los residuos con mucha más rapidez! Por lo tanto, debes aclarártela perfectamente, al igual que sucede con el acondicionador. Algunas mascarillas con texturas particularmente tenaces requieren que te realices otro lavado para eliminar completamente el producto.

Si sabes evitar todos estos problemas, conseguirás toda una melena de ensueño gracias a tu mascarilla.

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