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Los bigudíes, un accesorio imprescindible para conseguir unos bonitos rizos retro
Los bigudíes, un accesorio imprescindible para conseguir unos bonitos rizos retro
Los bigudíes, un accesorio imprescindible para conseguir unos bonitos rizos retro
Estilos & Tendencias

[Hair story] Los bigudíes vuelven para quedarse

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Si hay un accesorio capilar que nunca deja de reinventarse, ese es el bigudí. Unas veces se desprestigia y se considera toda una antigüedad y otras vuelve a un primer plano acompañando nuevas modas. Por ello, se ha ganado el premio al mejor rizador. Pero, ¿sabes su historia?

Christopher Wren
Christopher Wren

Desde la Antigüedad, los rizos acapararon las cabezas de los miembros de la realeza, ya que eran símbolo de riqueza y juventud. En aquella época, las mujeres utilizaban varillas de caña que se calentaban sobre la ceniza a modo de tenacillas para hacerse los bucles. Esta obsesión por el cabello rizado viene de lejos, como lo atestigua el mismísimo Rey Sol. Como no todos tenían la suerte de poder lucir una melena densa y rizada, los nobles acudieron muy pronto a los postizos. Se ponían unas pelucas que se rizaban al horno gracias al predecesor del bigudí que conocemos hoy en día: unos rulos de terracota o de madera que en Francia se denominaban "boliches".

Los primeros bigudíes

El bigudí, tal y como lo conocemos hoy, no aparece hasta el siglo XIX, cuando se vuelve a llevar el cabello natural. Entonces, para responder a las exigencias de la moda, se apostaba por unas sedosas y bonitas ondulaciones. Para enrollar los mechones, se usaban unos rulos de metal (normalmente de plomo) cubiertos con una tela y cuero y se dejaban durante toda la noche para dar forma a la melena y lucir unos rizos bonitos por la mañana. Sin embargo, no tardaron en tener un serio competidor mucho más fácil de utilizar: las "tenacillas" de Marcel Grateau. En el año 1872 nació este gran invento, que estaba compuesto por unas pinzas en forma de tubo que se calentaban con ayuda de una máquina para rizar el cabello.

La cosa se puso caliente para los bigudíes

El pulso entre los bigudíes y las tenacillas continuó gracias al peluquero alemán Karl Nessler y a su innovador invento: unos rulos que se calentaban y que daban paso a los primeros rizos permanentes. El cabello se impregnaba en sosa cáustica y se enrollaba en esta especie de bigudíes. Para fijar el efecto, los rulos se conectaban a un aparato eléctrico con pinzas calientes. Aunque hubo algunos intentos fallidos, eso no frenó a las más coquetas.

Los años 20: ¡locos por los bigudíes!

Cheveux bigoudi
Cheveux bigoudi

Tras la Primera Guerra Mundial se produjo toda una revolución capilar para la mujer. Los peinados cortos se pusieron de moda y los cortes cuadrados no sobrepasaban el lóbulo de la oreja. Para conseguir unas ondas bonitas y duraderas con una melena tan corta, las mujeres pasaban horas en la peluquería con la cabeza llena de bigudíes y luego esperaban debajo del casco del secador. ¡Mucho más cómodo que el artilugio de antes!

El secreto de Marylin

En los años 50, mientras muchos hombres soñaban con Marylin Monroe, que era toda una estrella del glamur, muchas mujeres lo hacían con su icónica melena corta y rizada (y con su famoso rubio platino hollywoodense). El peinado de Marylin se realizaba con bigudíes para moldear su melena en varios niveles y se le dibujaba una onda en el flequillo para enmarcar su rostro a la perfección.

Los años 80: la edad de oro de la permanente

Gracias a la influencia de las estrellas de la gran pantalla como Olivia Newton en Grease, las mujeres se volvieron locas con la permanente y apostaron por unos rizos pequeños que conseguían una melena XXL. ¡La fiebre por los bigudíes se desató!

Los bigudíes tradicionales

Bigoudi de cheveux
Bigoudi de cheveux

Con esta pasión por los rizos, los modelos se adaptaron para poder ser utilizados en casa. Los bigudíes se transformaron en rulos de tul en los que se enrollaba el cabello húmedo, se fijaba con una pinza y se secaba al aire libre o con el secador. Además, para variar el diámetro y el aspecto final, los bigudíes tomaron diferentes formas y tejidos, llegando incluso a fabricarse unos muy flexibles de espuma para usarlos por la noche. Sabemos que no es muy sexy, pero sí eficaz. También aparecieron otros modelos con velcro para que colocarlos fuese más sencillo.

Los bigudíes de nueva generación

Roller
Roller

Para seducir a las mujeres que desean lucir unos rizos tendencia, los rulos han vuelto a reinventarse y vuelven, además, con una gran novedad: cuidar tu melena. Unos son de cerámica o se calientan antes de colocarlos, algunos propagan el calor de una forma suave y homogénea y otros consiguen unos rizos preciosos sin recurrir al calor:
- Los rulos flexibles son unas varillas de espuma muy flexibles que se fijan doblando las extremidades para dibujar unos rizos regulares en el cabello.
- Los bigudíes mágicos son unos tubos flexibles en forma de espiral, en los que se introducen los mechones húmedos con una varilla rígida con gancho para que tomen forma al secarse.

Con el gran regreso de la permanente, no cabe duda de cara a esta primavera-verano: ¡son buenos tiempos para los bigudíes!

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